Con un testamento se puede determinar quién será el propietario o beneficiario de nuestros bienes, o cómo debe hacerse uso de ellos.

Es la mejor forma de ordenar los deseos, ya que se hace constar de forma legal la voluntad, facilitando la transmisión de los bienes y evitando problemas a familiares y allegados.

Una de las opciones más recomendable, segura y cómoda es que el testamento se realice ante notario, quien asesora sobre las distintas posibilidades de cómo hacerlo y ayuda en su redacción, según la legislación aplicable y la voluntad del testador.

Su contenido es secreto para todos, excepto para el testador, ya que, hasta el momento del fallecimiento de éste, nadie puede acceder a su contenido salvo que el testador lo permita.

El testamento puede ser modificado tantas veces como se requiera, solamente es necesario volver a citarse con el notario para reescribirlo. El documento que tendrá valor legal será el último.

Artículo creado con información de blog.fpmaragall.org.